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VNA of Care New England
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Con Sus Propias Palabras: Viviendo con Anorexia y Bulimia

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Joanne es una nutrióloga que vive en Illinois. Ella empezó a restringir su consumo de alimentos y a vomitar mientras estaba en la escuela preparatoria, pero ella cree que las raíces de su trastorno de alimentación datan desde mucho más atrás. En la universidad, ella trató de dejarlo por sí misma. Una vez que reconoció que necesitaba ayuda, buscó tratamiento para la anorexia y la bulimia. Hoy en día, con 25 años de edad, se ha recuperado totalmente.
¿Cuál fue la primera señal de que algo andaba mal? ¿Qué síntomas experimentó?
Primero mostré signos de anorexia en 1991, cuando era estudiante de segundo año en la preparatoria. Empecé a limitarme la comida, estaba en nado sincronizado y quise perder peso para verme mejor con el traje de baño. En lugar de comer mi almuerzo, estudiaba o hablaba con mis amigos. Me quedaba hasta tarde en la escuela y omitía la comida. Hacía ejercicio compulsivamente, algunas veces trabajando toda la noche. No quería dormir porque no estaba quemando ninguna caloría. Mantenerme con hambre se volió más difícil cuando empecé a asistir a fiestas de Dulces 16. Comía una ensalada o una sopa, un atracón para mí en esos momentos. Para compensar, empecé a purgarme y a tomar píldoras - laxantes, píldoras de dieta, diuréticos - 25 ó 30 al día.
Perdí peso, siempre tenía frío y a menudo me sentía aturdida. Me desmayaba. Estaba de muy mal humor y temperamental. Hacia el final, me salió un vello muy fino como de bebé en mi barriga (un síntoma de anorexia). El esmalte de mis dientes se erosionó por los ácidos estomacales que se me regresaban cuando vomitaba. Necesité muchos empastes. Aún padezco de la enfermedad del reflujo gastroesofágico. Tanto tiempo de vomitar causó que mi esfínter esofágico bajo se holgara.
Cuando fui a la universidad, en una escuela lejos de mi hogar, pensé en empezar de nuevo. Nadie sabía de mi trastorno de la alimentación. Me comporté como una novata más y subí de peso 15 libras. No me gustaba el peso que gané. Mi ropa no me quedaba. Pensaba que estaba fea y gorda. Para las vacaciones de invierno sabía que tenía que hacer algo para deshacerme de esas libras, así que empecé a llevar un registro de todo lo que comía, a tomar píldoras y a aislarme de las actividades sociales.
¿Cómo fue la experiencia completa del diagnóstico?
Ir con mi pediatra no era una opción. Ella me había empezado a dar dietas desde el tercer año de primaria y me mandó a Weight Watchers en el quinto, plantándome la semilla de que estaba gorda.
Mi momento de decisión vino al final de mi primer año en la universidad. Llamé a casa y le dije a mi mamá que quería consultar a alguien con respecto a mi trastorno de alimentación. Ella me hizo una cita con un psiquiatra. El quería que entrara a un programa de tratamiento de un día, pero ellos no permiten participantes vegetarianos (y yo lo era). Sabía que eso no era para mí. Encontré otro psiquiatra con el que era fácil hablar.
¿Cuál fue su reacción inicial y a largo plazo al diagnóstico?
Sabía que tenía un trastorno de la alimentación. Mi recuperación fue rápida y más permanente que otras porque tomé la decisión de que no quería hacerlo más. No quería vivir la vida de una anoréxicas o de una bulímica. Pensar acerca de tu cuerpo el 98% del tiempo y sentirse horrible es una pérdida de tiempo. Sabía que necesitaba hacer algo para sentirme bien sobre mí misma. Nunca más volví a restringirme o a purgarme. No vale la pena.
¿Cómo fue tratada su enfermedad?
El psiquiatra me inició con una dosis alta de antidepresivos SSRI, luego me los suprimió. Optamos por un plan de dieta de Weight Watchers, que incluía comer una cantidad saludable de calorías y pesarse cada semana. Mi mamá fue conmigo. Aprendí a comer sanamente y perdí 15 libras, sin recurrir a los extremos. Regresé a la universidad y continué con el psiquiatra.
¿Tuvo que hacer cambios en su dieta o en su estilo de vida a causa de su enfermedad?
Como alimentos balanceados con todo tipo de cosas de todos los grupos de alimentos. He dejado de hacer ejercicio, porque estaba obsesionada con él y estaba asustada de comenzar de nuevo. Actualmente doy una caminata, nado y hago ejercicio con moderación.
¿Buscó algún tipo de apoyo emocional?
Sólo el ver al psiquiatra. Mis amigos fueron maravillosos durante toda mi recuperación.
¿Su condición tuvo algún impacto en su familia?
Mi familia fue de mucho apoyo, pero no nos sentamos y lo platicamos. Mis padres y yo tenemos una gran relación.
¿Qué consejo le daría a alguien que vive con ésta enfermedad?
Existen muchas cosas mejores del otro lado del arcoiris. Puede ser difícil llegar ahí, pero una vez que llegas, nunca quieres regresar. LLame a la línea de ayuda de ANAD al 847-831-3438 para pedir información acerca de los trastornos de la alimentación y de grupos de apoyo profesionales, y referencias de centros de tratamiento y terapeutas alrededor del mundo.
Las entrevistas fueron realizadas en el pasado y pudieran no reflejar estándares y prácticas actuales en la medicina. Hable con su médico para conocer mayores detalles sobre cómo esta condición es manejada y diagnosticada en el presente, así como para conocer que tratamientos son los adecuados para usted.
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